Cuando acaba de pasar el ciclón , se produce ese momento de aturdida calma después de la tempestad . Y llega el instante de reflexión sumido en el eco de la soledad , en el que hay que pararse a mirar alrededor , a escuchar , a oler , a sentir , a palpar... hay que redescubrirse y situarse , identificarse y recomponerse , levantarse tras lo ocurrido .
Se empieza a observar , a buscar lo que ha permanecido intacto , lo que ha sido demolido , lo que ha quedado dañado . Se hace un mapa del corazón , una lista de los desperfectos , una evaluación de la situación . Hay un silencio estremecedor , una pizca de aire , hace fresco y el sol empieza a brillar entre las nubes . La mente y el corazón se arriman el hombro y empieza la reconstrucción ...
Y , pase lo que pase , simpre hay que volver a empezar .